[radio_player id=»1″]

Silvina Forrester se formó en la docencia de todo tipo, desde jardín hasta idiomas, fue catequista y coach en la Universidad, su hija Clara la inspiró a crear un grupo de hockey para incluir a personas con discapacidad intelectual a través del deporte. Lionas y Liones, como se autodenomina informalmente este grupo, ofrecen entrenamientos dos veces por semana en el Polideportivo Onega y en el Pomar (CABA) y apoya iniciativas de hockey inclusivo en diferentes provincias del país. Además, realizan visitas a escuelas, clubes y profesorados para expandir la práctica del hockey inclusivo.

Forrester en un cumpleaños de su hija Clara decidió agarrar palos de hockey –que en su casa había por doquier ya que toda la familia lo practicaba- y hacer jugar a las invitadas, empezó de a dos en dos llevando la pelota y ese disfrute fue el puntapié para crear rápidamente una escuela en el club lindante a su casa. Silvina se sentía inspirada en los Pumpas XV que practican rugby inclusivo y la idea de hacer algo con el deporte le daba vuelta la cabeza hacía un tiempo. A las doce que asistieron al cumpleaños les dijo que el domingo fueran al club y empezaron en un día que nunca paró de llover. Y se juramentaron: “vamos a abrirlo para todos”. Empezaron estrenando un vez al mes, luego una vez por semana y ahora ya son dos días con 150 deportistas de entre 4 y 47 años.

“Lo primero que les cambia a los chicos es la autoestima, es encontrar un lugar de pertenencia, de respetarse, de ser compañeros. Y también las amistades. Y eso también pasa con las madres”, cuenta Silvina. En este podcast nos cuenta su historia y la de su hija Clara que nació con Síndrome de down.  Esta mamá nos dice que siempre supo que Clara venía con un propósito, ya era mamá de tres hijos pero había perdido dos bebés y el embarazo en un momento se complicó. “Clara era una luchadora porque estuvo un mes y medio luchando por su vida pero ya sabía que vendría para algo”. Forrester lo sintió desde la gestación que habría una misión y desde que dio la primera práctica lo comprobó. “No hay que tener miedo, al principio los padres tenían miedo, las chicas del club tenían miedo, pero ¿miedo a qué? Pierdanlé el miedo a la gente con la discapacidad. Sean caraduras, animensé”, dice.

fotos de facebook Lionas

Forrester que toda su vida practicó deportes cuenta su experiencia con una verborragia que entusiasma. Generalmente es convocada para dar charlas o asesorar a otros proyectos en el país. “Ojalá el día de mañana no exista la palabra inclusión, si bien son muchos los chicos y chicas que necesitan apoyo, es más todos necesitamos algún tipo de apoyo y así todo se puede (…) ojalá que el día de mañana se entienda que todos somos personas, es aprender a vivir de otra manera”, dice.

“A los clubes que nos invitan a jugar se logra algo muy impactante porque a sus jugadores y jugadores les cambia la vida. No tiene límites. Cuando viajo con los chicos y chicas a donde sea me pongo orgullosas. Somos conocidos porque hacemos mucho lío, somos la alegría. Eso transforma vidas. Al contrario del término down, se trata de vivir el up, de decir: que lindo que tenés el cromosoma de más”. En 2021, el proyecto fue reconocido por el Comité Olímpico como el deporte inclusivo más destacado del año y por la Legislatura Porteña como de interés socio-deportivo para la Ciudad de Buenos Aires. Además, el modelo inclusivo se replicó en otras localidades a través de visitas y giras. Su proyecto claro está es contagioso, y ella invita a que se sumen más, solo avisa que tenés que “tener paciencia, perseverancia, no tenés que tener expectativas pero el que quiera lanzarse en algo así que me llame, que yo me siento feliz cuando me llaman de otras provincias. En esto no hay egos, es todo tan puro, el pago que se recibe es el amor que se recibe”.

Forrester destaca la importancia de la participación de colaboradores. “Si no estuvieran tantos padres ayudando no existiría la Fundación, es más la constituí así porque esto debe perdurar en el tiempo. Mi sueño es realizar una mini sede para que los chicos se puedan reunir y para que podamos hacer talleres de todo tipo que los chicos necesitan”, dice y agrega: “este proyecto te transforma la vida, no lo hacés para ver que te da porque te da todo. Si lo hacés con amor vas a recibir mucho más”.

PARA ESCUCHAR EL PODCAST CON SILVINA click acá:

Silvina bromea que su anhelo personal es llegar a los 90 e ir a entrenar con palo y bastón. Sabe que la bocha está en la cancha y desde ahí todo lo demás. Sus sueños con Liones y Lionas van mucho más allá: “Me gustaría que sean parte de todo y no un punto aparte”.

Así sea.

Para mayor información: https://www.instagram.com/lionas_hockey?igsh=dTBpYmhoNmhtbjR3

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

´ultimas notas

MÁS VISTAS

Facebook
LinkedIn