Se trata de una red solidaria que funciona como puente entre quienes tienen objetos y alimentos para donar y merenderos ubicados en varias provincias. Su creadora, Romina Bilches, que es la creadora y alma mater de este grupo comenzó con una campaña puntual para juntar cosas en Facebook hace seis años y fue evolucionando hasta traspasar fronteras.
“Se me fue llenando la casa de donaciones y empecé a moverme para encontrar lugares con transparencia que mostraran como hacían las cosas y así me fui encontrando con lugares con los que empatizé y otros que no, pero siempre tuve la infinidad con la gente del interior porque entiendo que tienen menos recursos y posibilidades donde recurrir”, cuenta Romina en un podcast que podés escuchar acá:
Pintó Ayudar nació en 2018 para gestar una red solidaria entre diversos lugares del país. Colaboran con nueve merenderos ubicados en las provincias de Chaco, Formosa, Mendoza y Misiones. Las necesidades de los merenderos son muchas y dependen de las donaciones de la gente común. El primer merendero fue uno del Chaco y era complicada la logística y tampoco había dinero para pagar el flete pero alguien hizo de puente con la gente de transporte y pudieron hacer el primer envío. Después hubo que armar todo un esquema y todo fue fluyendo: “a veces no había plata, no tiempo pero de algún modo siempre alguien aparecía para que se pudiera hacer”.


Romina dice que Pintó Ayudar surgió a partir de la necesidad de salir del metro cuadrado donde está uno: “de ser el centro, de creer que todas las cosas te pasan a vos y cuando abrís la cabeza y ves todo lo que le pasan a otros y que quizás no era tan grave lo que te estaba pasando. Y a partir de ahí ver qué le están pasando a otros y tratar de ayudar y actuar en consecuencia”.


“Hay que ver siempre la realidad. Ejemplo, una vez me donaron una pileta y la mandé a un merendero. Me parecía genial. Yo como siempre pido material, soy como una veedora y me gusta publicar todo lo que la gente dona para generar transparencia. Pero no veía nada y les pregunto qué pasaba porque no veía que usaran la pileta. Pero me responden: acá no hay agua corriente. Para llenarla debían pagar un cisterna y con esa plata se compraban los alimentos. Eso me hizo siempre ver el contexto, los recursos que tienen y no idealizar todo y ver lo que necesitan en realidad”, dice.


Cuando puedo despachar es felicidad plena. Pero más allá de eso es el sentimiento de tarea cumplida aunque sea mínima. Si bien hay mucho tiempo de coordinación, con ponerle onda y gestionar, soy un nexo que convoca, recibe, revisa y embala. No estoy haciendo grandes cosas y el resultado es buenísimo. Si todo hiciéramos un poquito…hay simplemente que ponerle onda a las cosas”, expresa Romi que dice que la clave que encontró es mostrar en imágenes todo lo que se entrega y que se usa. No se trata de exponer sino de exhibir que todo es recibido y ayuda. Pintó Ayudar también hace campañas puntuales de regalos, como Día del Niño y de Navidad, donde padrinos y madrinas que desean colaborar reciben un ahijado con edad específica y se encargan de su regalo.
Para más información: https://www.instagram.com/pintoayudar/







