Hoy es el día mundial del peluquero/a y casi todos tenemos un preferido o alguien que recordamos por el vínculo que se genera entre tijeras, chusmerios pero hoy te quiero contar la historia de una peluquera que tiene un corazón enorme, que pese a todo el viento en contra decidió abrir un merendero y sueña con un futuro de talleres y capacitaciones para que los jóvenes tengan una oportunidad.
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Natalia cuenta que de chica tuvo infinidad de carencias y tuvo que sortear muchos obstáculos. Vivía en Villa El Piolín de Barrio Cárcano de la ciudad de Córdoba y fueron trasladados al fondo de El Quebracho en Camino 60 cuadras, zona sur de Córdoba. Cuenta que fue muy emotivo en aquel momento recibir su casa nueva hace casi veinte años: “los primeros días no dormía porque teníamos un casita con todo instalado, era algo de no creerlo. Antes teníamos techo de chapa y cuando había viento o lluvia nos preocupábamos y luego ver un techo firme era muy emocionante”. Como gratitud comenzó a festejar los días de las infancias para todos los chicos del barrio y todos los vecinos colaboraban. Con el tiempo comenzó todos los sábados a abrir un merendero al que llamó Rincón de Luz. Llegaron a armar un equipo de fútbol femenino y masculino al que llamaron Los Cebollitas. Pero en algún momento tuvo que cerrarlo porque no podía seguir brindando en su casa la copa de leche por la cantidad de chicos que iban y también porque no le alcanzaban las cosas. Al mismo tiempo se le enfermó gravemente una hija pero como hubo alguna persona que la ayudó, y Natalia volvió a sentir las ganas de seguir ayudando y poder abrirlo de nuevo. Necesitaba algún terreno donde emplazarlo y apareció su hermano que se lo regaló y hoy está levantando las paredes porque también desde este lugar dictará talleres, como de dibujo y peluquería que ella misma con colegas enseñará.


Hoy también busca festejar los cumpleaños de los niños y armar “americanas” porque sabe que muchos de ellos carecen de esas celebraciones. Emocionada Natalia nos cuenta que cuando era chica pasó por muchas situaciones y a veces no tenia eso, la posibilidad de festejar o de recibir un regalo de cumpleaños “eso me motivó mucho a hacer algo por los chicos”. Cuando se festejan los días de las infancias si sobran regalos se los llevan al Hospital de Niños porque ella sabe las necesidades que hay ahí. En la época de carnaval también realiza los corsos bien a pulmón en su barrio para que también los niños tengan la posibilidad de vivenciarlo.
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