Johana Arriagada y José “Pepe” Calfanca son una pareja que vive al oeste de la capital de Neuquén y crearon “Botines mágicos”. Ambos se encargan de reunir calzados, restaurarlos y donarlos a chicos y adolescentes que practiquen fútbol, pero que no puedan afrontar económicamente ese gasto. Además de haber entregado decenas de botines, también se interesan por la historia personal de cada persona que es ayudada. No solo reciben los pedidos de personas que los necesitan, sino que recorren clubes y escuelitas de fútbol barriales para conocer las carencias que tienen los menores.
Para escuchar el PODCAST con Radio Chusma click acá:
Esta historia que nos inspira ahora tiene que ver con el fútbol, pero el deporte en su esencia, el de los potreros, ese que nada tiene que ver con la FIFA o con la Conmebol. Su nombre te invita a una jugada, a meterte en un partido, a trascender y a dar ese pase que hace falta. Es un proyecto para que los niños y los jóvenes que juegan a la pelota no se queden sin la posibilidad de hacerlo con su calzado. Y claro, cuando todo surge de donaciones y de la fuerza del amor, aparece la magia.


“Arranca por un recuerdo muy vivo que tengo de mi infancia ligada con el fútbol y desde hace un tiempo al ver esas falencias en los más chicos, nos motivó a mí y a mi señora a recolectar botines y ponerlos en condiciones para donarlos a chicos de barrios vulnerables. Para un nene de un barrio humilde se hace muy difícil tener calzado para jugar, ya que los costos que están hoy en día prácticamente se hacen imposible contar con ellos”, dice Pepe.
Calfanca cuando tenía doce años comienza a entrenar en un club y va con las únicas zapatillas que tenía y un gomero del barrio se dio cuenta de su situación y de la nada le compró un par de botines. “Cuando sos pibe no le das bola a esas cosas, no le das importancia pero cuando te hacés un poco más grandes te das cuenta del gesto que tuvo esa persona y contribuyó a que sea jugador de fútbol. Entonces de más grande empecé darme cuenta de esas cosas”, dice.


Ese fue el puntapié inicial para poder arrancar con este proyecto solidario, también como profe al ver que era habitual incluso en mi equipo que había algún pibe sin botines. “Una vuelta un sábado yo dirigiendo un partido oficial de la categoría 2009 veo que un nene cae con unas medias y unas crocs y ahí dije que eso no podía ocurrir y así arrancamos con mi compañera”.
Pepe dice que es es impresionante ver la carita de los nenes, “por ahí ellos mismos te escriben o le piden a sus familiares para que uno los tenga en cuenta. Y les preguntamos en qué escuela están, cómo les va en el colegio, para conocerlos un poco más. Yo sé que esto no resuelve la vida pero los ayuda a no dejar de entrenar en la semana o jugar porque no tienen zapatillas, que no dejen porque se sienten menos porque muchos si no tienen zapatillas les da vergüenza y dejan de entrenar y se van a la calle. Pero hoy la calle no está buena y lo que buscamos es que los nenes no dejen de participar y sigan jugando a la pelota”.
Su nombre te invita a una jugada, a meterte en un partido, a trascender y a dar ese pase que hace falta. Es un proyecto para que los niños y los jóvenes que juegan a la pelota no se queden sin la posibilidad de hacerlo con su calzado.
Calfanca dice que gracias al fútbol tiene amigos, beneficios, viajes realizados. “Si no hubiera jugado al fútbol no hubiera sido nada. Me tocó jugar en la primera en Neuquén y el fútbol me dio muchas satisfacciones. Me gustaría que nadie pierda esa posibilidad de jugar”.
Vos podés contactarte con ellos y recolectar y hacer donaciones. Es primordial que estén en buen estado, puede ser que estén gastados pero que estén en condiciones. “Muchas veces cambiamos las plantillas, los cordones, si hay que pegar algo y ya salen al encuentro de un joven. Y no hay que olvidarse de las chicas que están haciendo su camino y hay que tenerlas en cuenta en este momento, siempre me lo recuerda mi señora que no me olvide también de ellás”.
Para conocer más entrá a: https://www.instagram.com/botines_magicos/







