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Corazón Azul es una ONG fundada en 2020 con el propósito de brindar rescate y ayuda comunitaria a personas en estado de vulnerabilidad. Su enfoque está centrado en la salud y el bienestar de la comunidad a través de la difusión, concientización y ayuda a quienes se encuentran en situaciones críticas. Desde donar alimentos e insumos médicos a comedoras, hasta asistir a personas en situación de calle y migrantes hasta servicios de seguridad acuática.

Corazón Azul es la agrupación solidaria que nació en pandemia y no para de sumar voluntades y asistir a personas en vulnerabilidad. En medio del aislamiento, el miedo y la incertidumbre provocados por la pandemia de COVID-19, un grupo de profesionales de la salud decidió ponerse en movimiento cuando el mundo se detenía. Así nació Corazón Azul, una organización sin fines de lucro que hoy se consolida como una red nacional de ayuda humanitaria.

Desde sus comienzos informales, asistiendo a comedores barriales con insumos médicos y capacitaciones en primeros auxilios, la organización fue creciendo rápidamente. «Arrancamos sin nombre, de forma anónima», relata Gastón Capria, uno de los fundadores, en un podcast con nosotros que podés escuchar acá: «Nos dimos cuenta de que necesitábamos organizarnos mejor para ayudar a más personas».

Hoy Corazón Azul cuenta con un equipo diverso compuesto por profesionales de la salud, voluntarios civiles y donantes que colaboran activamente en misiones sanitarias, educativas y de asistencia social en distintas partes del país. En días de frio extremo se encuentra silenciosamente asistiendo y colaborando, viene trabajando incansablemente para paliar las condiciones de vulnerabilidad en diversas barriadas de nuestro país.

Un voluntariado con estructura y corazón

La organización ofrece una formación integral a sus voluntarios, quienes pueden colaborar en terreno o desde sus casas. «Hay quienes no pueden participar presencialmente, pero ayudan desde las redes o con donaciones. Todos suman», explica Capria. El sistema de voluntariado incluye capacitación continua en distintas áreas de emergencia.

Uno de los pilares del proyecto es que cada intervención deje una huella duradera. No se trata solo de entregar recursos, sino también de empoderar a las comunidades con conocimientos como RCP, primeros auxilios o cuidado sanitario básico.

En Corazón Azul entregan alimentos e insumos médicos para apoyar a quienes más lo necesitan. Trabajan en colaboración con diferentes comedores comunitarios para asegurar que lleguen a las personas que requieren atención inmediata. En cuanto, a la asistencia a personas en situación de calle y migrantes en sus recorridas nocturnas y diurnas se esfuerzan por ofrecer ayuda a aquellos que se encuentran en circunstancias difíciles, proporcionando asistencia básica y acceso a servicios de salud.

En la costa argentina, ofrecen servicios de seguridad acuática a través de guardavidas altamente capacitados y comprometidos con la protección de vidas en entornos acuáticos y espacios naturales. Por otro lado, cada año se lanza el Proyecto Botiquín que se trata de la donación de botiquines a comedores y capacitación en primeros auxilios para el personal y voluntarios, empoderando a la comunidad con herramientas para actuar ante emergencias. Además, brindan cursos abiertos a la comunidad y a instituciones públicas y privadas, fomentando la capacitación en resucitación cardiopulmonar y primeros auxilios.

Corazón al Norte: misiones humanitarias

Otra de sus grandes acciones es la misión humanitaria al norte argentino, donde asisten a comunidades originarias, especialmente wichís, con un campamento móvil de atención sanitaria, entrega de insumos y talleres educativos. Además de brindar atención directa, la organización busca visibilizar problemáticas estructurales como la precariedad habitacional, la falta de agua potable y los conflictos por tierras.

Un lustro de muchas vidas

Aunque Corazón Azul tiene poco más de un lustro de vida formal, su impacto parece el de una organización con décadas de trayectoria. Desde campañas de concientización en la costa argentina hasta proyectos de salud comunitaria, sus acciones son tan diversas como urgentes. Capria lo resume con humildad: «Nos sorprendió la velocidad con la que la gente se sumó. Remamos mucho, pero los resultados llegaron. Lo más lindo es el agradecimiento de la gente. Eso te impulsa a seguir».

Cómo ayudar

Cualquier persona puede sumarse como voluntario, donante o colaborador remoto. Para más información, se puede visitar su página web o buscarlos en redes como @corazonazul.ar.

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