La ONG aborda la alfabetización en espacios informales en Concordia, acompañando el trabajo realizado en las escuelas con fundamentos neuropedagógicos, componentes de inteligencia emocional y elementos que enriquecen los procesos de enseñanza propuestos por las instituciones educativas formales.
Felicitas no comprendía algunas cosas que le enseñaban y se frustraba porque en los bancos cercanos sus compañeras movían afirmativamente la cabeza cuando la seño preguntaba si habían entendido. Lejos estaba de saber en ese entonces que tenía dislexia y, mucho más aún que terminaría siendo docente y parte de una ONG que enseña a los que no pudieron aprender. Volando Alto es una realidad de cuando tres son multitud.

A Florencia Martínez, Franco Bollini y Felicitas Silva los unió la voluntad por servir y el voluntariado fue el trampolín para gestar luego su propio camino de transformación. Los primeros, son oriundos de Concordia, y Felicitas desembarca en esa ciudad luego de una vida en el AMBA. Hace algunos años un estudio señaló a Concordia como la ciudad más pobre del país y ese trío se dijo al unísono que debían hacer algo urgentemente: el déficit en ocasiones es motivación para las mentes empáticas.
“Arrancamos haciendo un relevamiento y al conocer que muchos chicos que están en primaria no sabían leer y escribir. Eso es una herida muy grande que tenemos en la sociedad y sentimos que algo había que hacer”, nos cuenta Silva en este podcast que podés escuchar acá:
“Los chicos necesitan una enseñanza explicita y sistemática de la lectoescritura y cuando la empezamos a implementar se ven los resultados. Eso se debe trasladar al resto de las políticas educativas. La realidad es multicausal y muy compleja, trabajamos con chicos que tienen muchos derechos vulnerados. Por ejemplo, si un chico no tiene su derecho a jugar se sabe que su cerebro tendrá otro desarrollo con respecto al que lo tiene. No es sólo una raíz de problemas, sino una licuadora de problemas que lo hacen insostenible para los chicos”, dice Felicitas.
En Argentina 1 de cada 2 niños de 3° grado no entienden lo que leen, según el Estudio Regional Comparativo y Explicativo de UNESCO. En Entre Ríos solo 10 de cada 100 alumnos de la cohorte 2011-2022, terminaron el secundario en tiempo y forma, según datos aportados por el OAE. El 69,2% de la población infantil de Concordia enfrenta condiciones de pobreza, según el Instituto Nacional de Estadística y Censo.


La ONG intenta evitar la deserción escolar proporcionando un acompañamiento integral en horarios extraescolares. “Los chicos son un ser único y buscamos brindar una educación lo más holística posible para que cada niño pueda encontrar su momento para desarrollarse. La base es la educación emocional, buscamos brindarles las herramientas para que en el futuro puedan gestionarla de otra manera. Las emociones son las guardianas del aprendizaje. Si un día un chico está triste lo más probable es que ese momento no es el ideal para aprender algo complejo sino que quizás es un día para sentirse escuchado o acompañado. Cuando empezamos a aplicar esta forma inmediatamente comenzamos a ver los resultados”, dicen.

Volando Alto ofrece un entorno seguro y educativo, con énfasis en la contención y el objetivo de evitar que los niños y jóvenes abandonen la escuela, brindando un apoyo clave para su desarrollo personal y académico. Asisten actualmente 140 niños, 20 jóvenes y 85 familias a través de dos Centros de Desarrollo de Oportunidades. Con la ayuda de 35 voluntarios, ofrecen programas de alfabetización lecto-escritura, matemáticas, alfabetización digital, crecimiento integral e inglés. “Sabemos que somos un lugar seguro, nuestro horario es a partir de las 18hs pero ojalá pronto tengamos un centro propio para poder funcionar todo el día. La educación es la llave y el paso, pero todo lo que se gesta en Volando Alto es un lugar de despliegue personal muy lindo”, dice Felicitas.

La ONG lleva adelante tres programas simultáneos: alfabetización digital, alfabetización inicial y + Oportunidades. Alfabetización inicial es un programa que promueve el desarrollo integral del niño abordando de manera conjunta los componentes socioemocionales, lingüísticos, matemáticos y cognitivos del desarrollo infantil. Trabajan con la propuesta DALE! Aprendizaje basado en proyectos de Educar y Crecer y cuadernillos propios creados a partir de la neuropeadogía. “El docente tiene que hacer malabares para que los chicos puedan aprender a leer y escribir y malabares para contenerlos y acompañarlos. Y no se valora ni ahí todo lo que tienen que hacer para que los chicos puedan salir adelante”, dice Felicitas.
La ONG lleva adelante tres programas simultáneos: alfabetización digital, alfabetización inicial y + Oportunidades.
En el programa Alfabetización digital implementan el uso de plataformas educativas digitales como Glifing, Matific y Ticmas, con el objetivo de fortalecer las competencias en lectura, escritura, matemáticas y habilidades digitales de los estudiantes. En tanto, + Oportunidades es un programa integral que aspira a ofrecer nuevas oportunidades a los chicos que se encuentran en el último año del secundario, para el presente y el futuro, a fortalecer las trayectorias educativas formales, preparar a los alumnos para acceder a los siguientes niveles de formación y oportunidades laborales. “Muchos de los chicos son la primera o segunda generación de su familia que son los únicos en terminar el secundario en su familia. Tenemos muchas historias de superación y no sólo de chicos sino también de grandes donde hay muchos casos de resiliencia”, agrega.
Para más información y sumarte a ellos: https://www.volandoalto.org.ar/






