FUNDACIÓN BROCHERO

Elsa Rivero tenía un hermana con discapacidad intelectual que no era aceptada en los diferentes centros o no encontraban un lugar donde ella pudiera desarrollarse y estar a gusto. En un sueño le apareció la idea de por qué ella misma no habría un lugar para ella y otros que estuvieran en su misma condición y que tengan cobertura terapéutica y asistencial. Como profesional de la salud, Rivero sabía todo el compromiso que implicaba ese desafío y con la Fe en el Santo Brochero –conocido de su abuelo- dieron marcha junto a su marido Jorge a la concreción del sueño.







